Verdemente.
¿Como surgió escribir un libro sobre la figura de la Magdalena?
Fanny Rubio. El libro empezó en mi mente siendo el diálogo de una
mujer endemoniada que quería sanar y la voz de un Dios que pretendía sanarla
con palabras. Fue un diálogo amoroso de curación a través de palabras,
en un contexto del siglo primero, en el mundo judío. Un dios que podía
haber sido otro cualquiera. Pues en este siglo había muchos sanadores,
muchos dioses que sanaban y expulsaban demonios de los cuerpos de los
poseídos.
Y así fue como empezó, mi novela tras la expulsión de los demonios, en
el Israel del siglo primero.
Hasta que me di cuenta de que esa endemoniada solo podía ser Mª Magdalena
y esa voz solo podía ser la del sanador de Galilea.
¿Es
muy importante el poder de la palabra?
Es una apuesta por las palabras. Nuestra cultura como decía Octavio Paz
usa palabras, abusa de las palabras, pero reflexiona muy poco sobre ellas.
Salvo la excepción de los místicos españoles. Y yo trato de volver sobre
esa reflexión para mostrar que las palabras en nuestra cultura- así como
en la literatura nuestras palabras sirven mas para adornar, para comunicar,
para entretener más que para reflexionar- en nuestra vida cotidiana somos
herederos de la palabras. Somos hijos de las palabras, seres encadenados
de las palabras. A una palabra que nos dijeron en la infancia, a una mala
palabra que nos dolió, a una hermosa palabra que nos hizo gozar. El reto.
¿Por qué no hacer de las palabras el centro gravitador en la novela?
¿Cuál
es el valor o el poder de la palabra frente al de la imagen?
Es el primero de los conflictos que tiene la palabra. Que muy pocas veces
las pensamos y que sirven de soporte a una imagen. Hoy en general la televisión
actúa contra las palabras, se producen imágenes que apenas pasan por la
mente, que no son pensadas, cómo van a ser explicadas. En los medios audiovisuales
falta una pedagogía de la comunicación. Dice Sartori, que la televisión
está formando generaciones de autistas, de gente que engorda en el sillón
hasta que mueren viendo imágenes que no digieren bien. Y plantea como
única solución apagar el televisor.
Yo no soy tan apocalíptica, pienso que la literatura está en pie justamente
por eso.
La gente se está aficionado mucho más al libro.
La gente que entra en las librerías en su cara van buscando un libro que
los salve. Esa imagen que yo veo en las grandes superficies de libros,
de gente con cara de "yo mi salvarme libro". Esa imagen no la he visto
nunca en un contemplador de televisión.
¿Es
por eso el auge de los libros de auto-ayuda?
Si. Muchos libreros no dicen nunca que el libro más vendido es el de autoayuda,
porque parece que se degrada el mensaje de la literatura. Solo ponen en
la lista libros de creación.
Y no viene mal que se diga que la gente busca en esos libros, lo que la
literatura no les está dando.
En los tiempos que estamos, a mí no me merece la pena estarme encerrada
escribiendo un libro diez años para decir bobadas, si sólo voy a extraer
una carcajada de un señor. No me compensa. A mí me compensa dar ese mensaje
que se da cuando se tira una botella al agua. Esa frase fundamental para
la vida de alguien. Para mi la novela es una botella al mar y yo se que
hay muchos náufragos en ese mar que la van a saber leer. Llama la atención
esa parte de la novela tan relacionada con la naturaleza y con el mundo
oriental Si me ha gustado analizar y estudiar lo que significa la naturaleza
para un oriental.
Un oriental nunca dirá que muerte es lo que nosotros llamamos muerte:
Sacar a una persona de su casa llevarla lejos de la ciudad y tapiarla
y olvidarla.
Un oriental ve la muerte como el comienzo de un renacimiento en esta vida,
hasta que de pronto el árbol se seca. Pero si un oriental está contemplando
la naturaleza se da cuenta de que los ciclos existen y que nada es final
de nada, todo genera ciclo nuevo.
Eso es lo que quería integrar en mi libro. Porque Jesús y Magdalena eran
gentes helenizadas, pero también con una fuerte cultura oriental y preislámica.
Los judíos estuvieron en Egipto y traían las costumbres de las civilizaciones
preislámicas con ellos. Por Magdala pasan las caravanas de la canela y
las especias. Por eso las gentes de Magdala tienen fama de ser sensuales
de hacer comidas especialmente aromatizadas.
Eso es lo que trataba de situar. Nosotros somos un país mediterráneo que
tenemos algo que ver con Israel. Como el comienzo y el fin del Mediterráneo;
Israel y España. Quería reflejar eso.
Has
trabajado mucho las costumbres sobre cuidados de salud en esta época.
¿Crees que es una cultura perdida?
La relación con el cuerpo del judío de esta época es muy importante. El
judío incluso le habla a su cuerpo, a sus enfermedades como seres vivos.
Incluso los objetos que rodean al oriental tienen carácter, aunque sea
simbólico. Tienen conciencia de la luz, que según ellos, entra por la
oreja de derecha y sale por la izquierda, que conecta con el otro mundo.
Reciben los rayos de luz con las manos extendidas para recoger la energía
del sol y de la luna. Caminan descalzos para sentir la tierra. Abrazan
al árbol mas sano para curarse de una enfermedad. Ellos son uno con la
naturaleza.
Creo que hoy volvemos a encontrarnos con verdades y prácticas que nos
sitúan muy cerca del hombre del siglo I. El año 2.000 y el siglo I van
a parecerse. Creo que estos años que vienen van a ser los años de la razón
mágica.
¿Qué
opinas de lo que llaman la Nueva Era?
Me interesa la música, me produce una vitalidad nueva. Me gusta leer a
los budistas, a los taoístas. Y creo que existe una propuesta de espiritualidad.
Pero de una espiritualidad muy filosófica, muy racionalizada. Y la necesidad
que tiene el ser humano de no renunciar a la espiritualidad pensando que
tiene algo que ver con la religión. La espiritualidad no tiene que ver
con la religión. El amor es un término espiritual. Creo que hay una búsqueda
que nos conecta con el arte. Con el reconocimiento de que el dios no hay
que buscarlo fuera, que está dentro. Ese podía ser el resumen del título
de mi libro El dios dormido que hay que despertar con palabras.
¿Qué
nos separa a las mujeres de hoy de la mujer que fue Magdalena?
Que ahora somos muchas. Que entonces ser mujer en el mundo judío y tomar
la palabra y más el gesto era un riesgo que te podía costar la vida. Esa
mujer es la que resiste al lado del hombre que ama mientras los demás
han huido. Representa la dignidad humana dentro del primer grupo de cristianos.
Ella actúa como mujer valiente, que afronta toda clase de riesgos por
defender su amor.
¿Es
más importante la forma que el fondo?
No
lo sé, porque a mi me han salido las expresiones de la época sin saberlo,
me ha salido las letanías, el mundo judío por todas partes, los dátiles,
los olores a hinojo en las túnicas, la canela, los vapores de ajo para
curar el resfriado. La receta para el resfriado de la cebolla con la manzana.
Todas las recetas las he probado.
¿Qué
es para ti escribir?
Sólo escribo el libro que se me impone. Creo que escribir es plasmar un
estado de ánimo. Y yo escribo a favor de mi estado de ánimo. A Magdalena
le expulsaron 7 demonios ¿Cuáles serían los 7 demonios de hoy? La infelicidad
que produce odio, la infelicidad que produce soledad, la infelicidad.
¿Crees
que hoy andamos con el dios dormido?
Sí, todos tenemos el dios dormido, pero a veces, aparecen posibilidades
para despertarlo, y mi recomendación a la gente es que lo dejen despertar.
© Pepa C. Belmonte